HACER PÙBLICO LOS CURSOS DE VERANO

Por Nibaldo Calvo Buides
Llegó el verano, y con él los padres se vuelven como locos porque no saben qué hacer con sus hijos en estos dos meses de inactividad educativa.
En Junio les pregunté a 5 padres oaxaqueños, amigos míos, acerca de sus planes con sus hijos en la etapa vacacional, y con suspiros y sonrisas delataron sus preocupaciones. Uno me dijo: “mejor ni pienso en eso, porque en esa etapa mi esposa y yo tenemos que continuar trabajando y no tenemos a alguien que nos cuide a nuestro hijo de 5 años.”
Padres al fin, me manifestaron sus deseos de que sus hijos se encuentren en algún lugar seguro, lejos de los peligros, vicios y tormentos; y si ese lugar coadyuva en la formación integral de los infantes, pues mucho mejor.
Considero que los cursos de verano representan una excelente opción para sus hijos, porque además de permitirles permanecer en un lugar seguro donde le permita a Usted ir a cumplir con su faena laboral, en estos los chavos tienen la posibilidad de aprender y adiestrarse en actividades deportivas (tenis de campo, natación, ajedrez) , culturales (poesía, pintura, guitarra), culinarias, y muchas más, según el curso en cuestiòn.
Todas estas valoraciones lucen muy bonitas…mientras no mencionemos el tema del dinero.
La realidad es que muchos padres desisten de incluir a sus hijos en algún curso de verano porque son implementados por instituciones privadas que les cobran precios altos.
No objeto en cuanto a que si tienen o no calidad, sino que los costos no se encuentran al alcance de la población que obtiene un ingreso medio.
Tengo entendido de que existen cursos de verano donde cada participante debe pagar hasta más de 1000 pesos por una estancia de 4 ò 5 semanas, convirtiéndose más bien en cursos de elitistas.
Y aunque existan cursos de verano a mitad de ese precio o menos y los padres dispongan del dinero, la mayoría de los mismos se desarrollan en las cabeceras municipales, por lo tanto quienes residen en barrios y colonias alejadas tienen reducidas posibilidades de asistir, porque los horarios coinciden con las jornadas laborales de los padres.
¿Por qué no se incrementan los cursos de verano en instituciones y organismos públicos, tanto en cabeceras municipales como en colonias?
Así podrían tener costos más accesibles para los más pequeños de la casa, y con intencionalidad se trabajaría en función de beneficiar a los niños, no de obtener beneficios económicos para las dependencias.De la misma manera que obran las instituciones privadas, las públicas podrían ofertarles a los niños cursos de música, baile, pintura, ajedrez, tenis de campo, etc…
Y al ofertarse con igual cantidad de horas y menores costos, paulatinamente se incorporarán más interesados - muchos de los “auto excluidos” de los cursos privados- y por ende los ingresos no serían despreciables, y alcanzaría para pagarles a los instructores y realizar gastos en materiales de trabajo.
Ya llegó el verano. En las calles de Oaxaca corren y juegan niños por doquier, mismos que los padres incorporarían en cursos de verano de no ser tan caros.
Las instituciones públicas tienen una tarea pendiente; una tarea que realizar en la temporada de verano.